domingo, 11 de diciembre de 2011

Y pasé la noche entera haciéndome el amor, sin darme cuenta de que el Sol volvía a nacer, y me esperaba el día agarrado a la vida, sacándome sus afilados dientes y preparado para morderme el alma en cualquier momento, si me despistaba...

miércoles, 27 de abril de 2011

Y descuartizaré tu corazón pedazo a pedazo, con la misma ternura con la que usurpabas mi alma en los momentos de pasión.
Voy a follarme tu alma como tú hiciste conmigo. Romperé los huesos de aquello a lo que llaman corazón, y luego guardaré los restos junto a las cenizas que quedan de mí.
Te has dedicado durante años a llenar mi vida de ti, sin ni siquiera pedirme permiso. Y me veo encerrada entre estas cuatro paredes que gritan tu puto nombre, y en cada rincón encuentro cosas tuyas, de cuando todavía creías que en mí estaba tu mundo. Y es que después de haber escondido mi existencia dentro de la tuya te vas, para seguir contaminando vidas en otro lugar, como si los corazones no se pudieran romper.

Muriendo en vida

Es uno de esos hombres que no gimen cuando hacen el amor.
Nunca habla, ni siquiera se enfada si pongo mi serie favorita cuando hacen fútbol.
Hace poco he descubierto que vivo con un muerto, pero es el muerto más vivo que jamás he conocido.
Tenía un okupa en mi corazón. Sí, un okupa. Jamás le di permiso para entrar ahí, y menos para instalarse de tal manera.
Al fin he conseguido echarlo, aunque creo que decidió irse él solito. Decía que había mucha humedad.

De engaños

Me prometí no volver a quererte, ni tenerte, que aunque aún suenen a ti mis pasos, me he olvidado de cómo mirarte. Ya no voy a bailarte. No me guardes caricias de aquellas que perdiste al irte. Tus cosas siguen aquí, en mi cuarto, lo sé porque puedo sentirlas aunque ya no las vea. Sus paredes te están comiendo. Y sí, aun huele a ti mi ropa, pero te camuflo con el humo de mis cigarros, y con el alcohol te pierdo, o me pierdo yo.

Tiempo

Estar enamorado de alguien del futuro debe ser difícil, debe ser extraño saber que alguien que todavía ni te mira va a formar parte de ti.
Pero seguir colgado de una persona del pasado, continuar amarrado a algo que ya fue, y que no existe más ni volverá a hacerlo, eso, amar a alguien ya muerto, sí que es jodido.
Sé que has intentado entrar, deslizándote por las paredes de mis entrañas, sigilosamente y sin hacer ruido. Pero no lo has conseguido. Lo sé porque te escuchaba respirar mientras me hacía la dormida.
Porque hay tequieros que se consumen con el tiempo, como tú y tu recuerdo, del que sólo quedan mil palabras plasmadas en papeles que han perdido sentido, su esencia se esfumó contigo.
No hay siempres que duren toda una vida.

lunes, 21 de febrero de 2011

Tecnología para saciar el hambre

El sueño de Nicholas Negroponte se hizo realidad cuando la ONG ‘Un Portátil Por Niño’ (OLPC) comenzó a producir y distribuir en los países menos desarrollados su ‘ordenador portátil de los 100 dólares’ o XO. Pero, ¿es esta iniciativa también el sueño de los niños que viven en estos países?

El proyecto se lleva acabo con el objetivo de disminuir la brecha digital e impulsar el uso de la información e Internet. Resulta irónico que uno de los instrumentos (Internet) que más a contribuido a ahondar esta brecha digital pretenda ahora hacerla menguar. Porque, efectivamente, el aumento progresivo de las Tecnologías de la Información nos alejan cada día más de los países del Tercer Mundo.

Esta afirmación lleva a que uno se pregunte si realmente el avance tecnológico constituye progreso o, por el contrario, retroceso.

Negroponte ha conseguido que cientos de niños caminen de casa al colegio y del colegio a casa con su XO en mano. Este nuevo ‘juguete’ cumple el objetivo de contribuir a la educación de estos menores, ya que en varios países, como Perú, ha permitido desarrollar un número mayor de proyectos y actividades escolares, además de posibilitar nuevas formas de trabajar tanto para alumnos como para profesores.

“No sólo nos van a equiparar, sino que seguramente nos superarán, ya que muchas comunidades de países subdesarrollados han tenido acceso antes a ordenadores que a libros de papel”, afirma el investigador norteamericano.

Llegar a un ordenador antes que a un libro de papel no otorga certeza al hecho de que aquellos que viven en casas construidas con barro y paja vayan a equiparar, o incluso superar, a los ciudadanos de países desarrollados, que además están en constante ‘evolución’ y cambio. Muchos de estos niños que, como hemos dicho, se pasean con un portátil en la mano lo hacen además con los pies desnudos o con el estómago vacío.

No hay duda de que facilitar el acceso a la información resulta, en la mayoría de casos, beneficioso. Puede que Internet permita que los niños de lugares como Asia, África, Sudamérica y Oriente medio conozcan cómo se vive en otras zonas de Occidente, y que una mejor educación les proporcione un impulso para conseguir progresar y salir de la pobreza, pero un ordenador sólo es un espejo en el que se refleja otra realidad, no un medio para conseguir llegar hasta ella.

Tal vez un niño de Nepal prefiera tener un plato de comida siempre que le suenen las tripas, ropa limpia para ir al colegio y a su familia sana y sonriente cada mañana. Quizá le baste sólo con eso, y seguramente a nosotros también.

lunes, 31 de enero de 2011

Dosis de muerte

Mi padre era una de esos hombres que, cada noche, se acercaba a mi cama para leerme un cuento.
Aquellas historias eran de una extravagancia y fantasía que yo, a mis diez años, no lograba comprender.
Poco después, entendí que mi padre leía más para él que para mí, que aquella rutina nocturna de sentarse junto a mi cama era sólo una excusa para olvidarse de una realidad que, a mi parecer, odiaba.

Hace varios días, me vino a la mente, a modo de destello, uno de aquellos extraños relatos.
Todo sucedía en una especie de mundo al revés.
Los hogares, calles y comercios estaban llenos de individuos inertes desde que nacían. Sí, lo natural era ser un cadáver. Y para que aquella forma de vida (o de muerte) funcionara, el Gobierno suministraba algo así como unas cápsulas mágicas, cuyo contenido era capaz de convertir a los muertos en vivos durante doce horas al día.

Como ahora.
Si al Gobierno le preocupara verdaderamente nuestra salud no vendería nuestra propia muerte en dosis de veinte.