Me prometí no volver a quererte, ni tenerte, que aunque aún suenen a ti mis pasos, me he olvidado de cómo mirarte. Ya no voy a bailarte. No me guardes caricias de aquellas que perdiste al irte. Tus cosas siguen aquí, en mi cuarto, lo sé porque puedo sentirlas aunque ya no las vea. Sus paredes te están comiendo. Y sí, aun huele a ti mi ropa, pero te camuflo con el humo de mis cigarros, y con el alcohol te pierdo, o me pierdo yo.
No hay comentarios:
Publicar un comentario