miércoles, 23 de junio de 2010



Y tengo de ti lo que me quedó al dejarte, la ceniza de las caladas más amargas, las ruinas de algo a lo que yo jamás llamaría amor, el recuerdo de lo que me costó olvidarte, encerrado con llave en un cajón que nunca abriré, para no verte, por si se me escapa, porque aunque ya no te quiera te tengo, por quererte y por tenerte, alomejor me acabo muriendo.
Que sí, que a veces me lío, que a veces me enredo conmigo misma y me cambio de cuerpo.
Me mezclo con el aire y me fundo en otros besos, que no son los míos, pero que saben igual. A mí me saben igual, a alcohol y tabaco, a todo, a nada.

Y acabo desnuda por otras manos, vacía y llena a la vez, de algo que no me pertenece, pero que por unos efímeramente largos minutos parece mío.
Y así vivo, envuelta de cosas aparentes, sin sentido, cosas que vienen y van, tan frías y calientes al mismo tiempo que enloquecen mi mente.
Un frío extraño recorre su cuerpo. De nuevo se ha salido de sí misma, ella ya no es ella. Se confunde con el aire que respira, ¿se respira á sí misma? No sabe donde está, seha perdido en su propio cuerpo. Ya no distingue si las manos que observa son suyas, si son las mismas que han acariciado otros cuerpos. Si sus labios le pertenecen, o han volado también.

Personas

Llevo recorrido un camino bastante corto en cuanto a vida, pero el suficiente para darme cuenta de que existen tantas personas diferentes como estrellas puede haber en el cielo.

Hay personas vacías y personas llenas. Personas que, por mucho que estés con ellas, no te dejan ninguna marca. Te vas de allí sin nada que pensar, ni recordar, ni siquiera sentir. Como si se hubiera creado un vacío en el tiempo.
En cambio, y éstas son las que más me gustan, a medida que han ido pasando los días, me he ido encontrando con gente tan completa... Son difíciles de encontrar, pero muchas veces no necesitas más que un gesto para identificarlas. Te miran, te hablan, te hacen sentir un algo, al que todavía no he sabido poner nombre, aunque creo, a la vez, que no lo necesito. Es como una de esas cosas que sólo puedes experimentar sin necesidad de esplicaciones.
De hecho, la vida está repleta de momentos fabricados únicamente para los sentidos. En ellos, las palabras vuelan como el aire. Sobran.

He encontrado, o más bien he tropezado, también con personas fugaces. Personas que aparecen un día, una noche o sólo un instante. Están, te regalan una sonrisa, un beso, a veces hasta sexo, y luego se van de la misma forma como cuando llegaron. Lo curioso de este tipo es que son capaces de regalarte mucho más en un segundo que cualquier otra persona en toda una vida. Es por eso que me gusta tropezar.

Luego están, como no, las de siempre. A algunas las trae la suerte, el azar... no sé muy bien como llamarlo. El caso es que algunas aparecen de repente, y, cuando menos te lo esperas, te das cuenta de que se han quedado contigo. De que están en tus días, cuando más las necesitas, y son las que te sacan esa sonrisa que creías imposible.
A esas, no las cambiaría por nada.

martes, 22 de junio de 2010

Vivir por vivir

Será que no hago otra cosa que dejarme llevar.
Deambulo por las calles de esta cabeza loca, que ni ella sabe a dónde va. Cansada de aguantar los golpes de tus besos, los juegos en los que yo no soy más que una prostituta víctima de un corazón que no quiere querer, que ni siquiera sabe querer.