miércoles, 27 de abril de 2011

Y descuartizaré tu corazón pedazo a pedazo, con la misma ternura con la que usurpabas mi alma en los momentos de pasión.
Voy a follarme tu alma como tú hiciste conmigo. Romperé los huesos de aquello a lo que llaman corazón, y luego guardaré los restos junto a las cenizas que quedan de mí.
Te has dedicado durante años a llenar mi vida de ti, sin ni siquiera pedirme permiso. Y me veo encerrada entre estas cuatro paredes que gritan tu puto nombre, y en cada rincón encuentro cosas tuyas, de cuando todavía creías que en mí estaba tu mundo. Y es que después de haber escondido mi existencia dentro de la tuya te vas, para seguir contaminando vidas en otro lugar, como si los corazones no se pudieran romper.

Muriendo en vida

Es uno de esos hombres que no gimen cuando hacen el amor.
Nunca habla, ni siquiera se enfada si pongo mi serie favorita cuando hacen fútbol.
Hace poco he descubierto que vivo con un muerto, pero es el muerto más vivo que jamás he conocido.
Tenía un okupa en mi corazón. Sí, un okupa. Jamás le di permiso para entrar ahí, y menos para instalarse de tal manera.
Al fin he conseguido echarlo, aunque creo que decidió irse él solito. Decía que había mucha humedad.

De engaños

Me prometí no volver a quererte, ni tenerte, que aunque aún suenen a ti mis pasos, me he olvidado de cómo mirarte. Ya no voy a bailarte. No me guardes caricias de aquellas que perdiste al irte. Tus cosas siguen aquí, en mi cuarto, lo sé porque puedo sentirlas aunque ya no las vea. Sus paredes te están comiendo. Y sí, aun huele a ti mi ropa, pero te camuflo con el humo de mis cigarros, y con el alcohol te pierdo, o me pierdo yo.

Tiempo

Estar enamorado de alguien del futuro debe ser difícil, debe ser extraño saber que alguien que todavía ni te mira va a formar parte de ti.
Pero seguir colgado de una persona del pasado, continuar amarrado a algo que ya fue, y que no existe más ni volverá a hacerlo, eso, amar a alguien ya muerto, sí que es jodido.
Sé que has intentado entrar, deslizándote por las paredes de mis entrañas, sigilosamente y sin hacer ruido. Pero no lo has conseguido. Lo sé porque te escuchaba respirar mientras me hacía la dormida.
Porque hay tequieros que se consumen con el tiempo, como tú y tu recuerdo, del que sólo quedan mil palabras plasmadas en papeles que han perdido sentido, su esencia se esfumó contigo.
No hay siempres que duren toda una vida.